La costa este del Mediterráneo fue siempre, desde antes del neolítico, una región
estratégica muy cotizada debido a situarse en un lugar de encuentro natural (no siempre
pacífico) entre comunidades de agricultores y pastores. Al generarse los grandes
Estados teocráticos en Egipto y Mesopotamia, la zona reforzó su potencial estratégico y
sirvió como puente y, a veces, muro de contención de sus afanes expansionistas.
Sobre su original población neolítica se superpusieron numerosos pueblos a lo largo del
cuarto y tercer milenio a. C., mayoritariamente semitas, procedentes de los desiertos de
Arabia y la península del Sinaí. Una primera oleada, hacia el 3500 a. C. fue la de los
cananeos, que dieron nombre a la región (Canaán, del egipcio Kinan = rojo),
denominación con la que los fenicios se reconocían a sí mismos. Sin embargo, hubo
otras marejadas humanas, en un flujo casi constante desde las zonas desérticas y
semidesérticas, verdaderas canteras demográficas, donde las duras condiciones de vida
lanzan periódicamente a sus pobladores hacia territorios más habitables, bien como un
goteo pacífico o bien como avalanchas invasoras. Otro de estos componentes pudo ser
el pueblo himyarita, procedente de las costas de Arabia bañadas por el mar Rojo.
Himyar significa rojo en árabe antiguo, curiosamente el mismo color que
sistemáticamente designará a los fenicios.
INTRODUCCIÓN
Cultura de origen semita establecida entre las orillas del Mar Mediterráneo y los Montes del Líbano hacia el siglo XXVIII a.C. Fue una civilización dedicada al comercio marítimo y al intercambio de productos. Exploraron las costas occidentales de África y llegaron hasta el Estrecho de Gibraltar. Alcanzaron su máximo apogeo en los siglos XVII y XVI a.C. Se les reconoce la creación del alfabeto que heredarían los europeos. Instauraron una serie de rutas comerciales que conectaron lugares alejados entre sí y que
no tenían contacto directo antes de su intervención,
creando de este modo una especie de «globalización» de
la Edad del Hierro en la que los intercambios culturales
y comerciales se expandieron por todo el arco mediterráneo gracias al flujo comercial de los barcos semíticos. los fenicios, estuvo vigente hasta la invención de las velas
latinas y de cuchillo ya en siglos posteriores. Su dominio
del medio marino les llevó a realizar un hito histórico
que no se volvió a llevar a cabo hasta veinticuatro siglos
más tarde: la circunnavegación de África.
CARTAGO
Antigua ciudad situada en las costas septentrionales de África, en los territorios que actualmente pertenecen a Tunéz. Conocida por los fenicios como la Ciudad Nueva, Cartago poseía dos grandes puertos conectados por un canal. Fue fundada en el año 800 a.C. y se constituyó como una de las ciudades más prósperas de la antigüedad. Cartago tenía fama de ciudad superpoblada y abigarrada, con edificios de
hasta seis pisos, según relata Apiano. No obstante, se acostumbraba cambiar estos
sacrificios humanos por “sustitutos”, aves u otros animales, como el resto de religiones
de la época, que tampoco olvidaban sus orígenes, similares a los fenicios.
Aparentemente, el sacrificio era un acto de desprendimiento religioso y extraño
patriotismo (los generales derrotados se autoarrojaban al fuego), pues incluso las clases altas sacrificaban a sus hijos, pero no lo es tanto si pensamos que era frecuente comprar
los hijos a las familias de las clases bajas para luego sacrificarlos.
ARTE Y RELIGIÓN
Los fenicios utilizaron el arte para reflejar en el sus características culturales como pueblo en el ámbito de la antigüedad. Este arte se ve reflejado en su arquitectura, escultura y cerámica principalmente las cuales obedecen a una concepción ideológica política y religiosa principalmente. En la religión del Oriente Próximo es con diferencia la zona que más
ha influenciado la religiosidad humana a través del
nacimiento de dioses, credos, mitos, cultos, etc., y ha
dejado su impronta en la mayoría de las religiones y a tener las mismas características.
ALFARERÍA
Los fenicios fueron excelentes en el trato de los metales y otras materias para la creación de figuras y temas religiosos. Son reconocidas las miniaturas hechas a base de marfil y diversos adornos de oro, plata, cobre y bronce. Además de la creación de placas ornamentales, también se dedicaban a producir objetos útiles.
CRISTALERÍA
Conocieron el vidrio gracias al contacto establecido con civilizaciones como Egipto y Mesopotamia. Tomando como base el vidrio egipcio, crearon cristales cuidadosamente trabajados. Valiéndose de arena, crearon una pasta vítrea que poseía diversos destellos y colores. Con ella, produjeron vasos y copas de extraordinaria belleza.
ASTARTÉ
Astarté (en fenicio 𐤏𐤔𐤕𐤓𐤕 [ˁštrt] /ʾAshtarti/, en griego Αστάρτη). Es el nombre griego y romano con el se conocía a la suprema divinidad femenina fenicia, Ashtoreth. Astarté representaba la esencia del amor, la naturaleza, la vida y la fertilidad. Era el complemento de Baal, que simbolizaba la masculinidad. Era venerada en la ciudad de Cartago.
ALFABETO FENICIO
Debido al gran movimiento comercial que se daba en Fenicia, los comerciantes debían anotar gran cantidad de información. Esto los llevó a crear un alfabeto fonético: basado en símbolos que representaban sonidos. Este alfabeto sin vocales es considerado como el antecesor del alfabeto moderno. Se extendió enormemente a lo largo del Mediterráneo, donde los griegos le agregaron más símbolos, y se propagó por toda Europa. Las vocales aparecieron con el correr del tiempo.
LA CAÍDA FENICIA Y DE CARTAGO
La relación entre las ciudades fenicias y las griegas nunca fueron buenas, aunque la
mitología sitúa a Cadmos, hermano de Europa e hija de Agenor, rey de Tiro, como el
fundador de Tebas, a quien los griegos atribuían gran parte de su saber original. El
cierre de la actividad colonizadora griega en Occidente fue obra de Cartago. La armada
fenicia fue el principal apoyo que tuvieron los persas en su gran campaña contra Grecia
(las guerras médicas). Los fenicios y cartagineses protagonizaron el hostigamiento a las
colonias helénicas en el norte de África en torno a Cirene. Todos ellos son ultrajes que
los griegos no olvidaron. Su revancha será completa cuando Alejandro Magno someta
en su marcha victoriosa por Oriente a todas las ciudades fenicias. La mayoría se
rindieron sin resistencia. Tiro no aceptó las condiciones del conquistador, segura en su
posición insular, en su superioridad naval, en la posibilidad de abastecerse de alimentos
por mar y de agua dulce potable extraída del fondo marino con ingeniosos medios. Pero
Alejandro resolvió su problema militar de la misma forma que resolvería la cuestión del
nudo gordiano egipcio. Construyó un enorme dique que privó a Tiro de su insularidad.
Los 2.000 hombres que no habían abandonado en barco la ciudad fueron crucificados.
Ancianos, mujeres y niños fueron vendidos como esclavos. Con ello terminaría la
historia de una fenicia independiente, pues a partir de ese momento la encontramos
integrada dentro del floreciente mundo helenístico.




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